
En dos, tres meses a lo sumo, podremos tener en nuestras mano a la tan ansiada joya. Por la que se han derramado tantas lágrimas, algunas dulces, otras amargas.
Dulces al ver como el sueño se iba materializando en forma de el codiciado objeto redondo y plano, con líneas simétricas, no visibles al ojo humano, donde en sus surcos están enterradas tantas noches de insomnio, si porque no, insomnio febril, por llegar a poseer entre tus manos esa preciada prenda.
Amargas, al ver tantas zancadillas a cada paso que dabas, tantos sueños rotos, tantas paredes que eran levantadas sin consideración, algunas de ellas con total maldad, como diría un regio abogado, con total alevosía y nocturnidad, pero estos serán castigados, de la manera más dolorosa que se haya visto, con la indiferencia y el olvido que se merecen.
Muy mala cosa es, pasar por esta vida sin dejar nada detrás tuyo, haber andado el camino sin dejar huella alguna, que nadie te recuerde, ni para bien ni para mal. Este es el peor de los castigos, porque no duele en el cuerpo sino en el alma, ¿que peor castigo que estar muerto en vida?
Pasito a pasito vas andando ese camino y vas dejando un rastro, que nos es fácil de seguir, hay quienes estamos al caso de cada paso dado. Con más o menos acierto, al fin y al cabo eres humana y por ello llena de aciertos y llena de errores.
Hay que celebrar tanto lo uno como lo otro, más o menos en la misma medida. De los aciertos hacer una regla a seguir, de los errores, saber verlos y rectificarlos y sobre todo aprender de ellos para no volver a errar en el mismo sitio, con ellos te harás fuerte y sabia.
Cada día es una nueva experiencia de la que aprender, crecer y cada día estas más cerca de este sueño tuyo. Ver un sueño realizarse, materializarse entre tus manos debe ser algo grande y difícil de explicar, no creo que hayan palabras suficientes para poder describir esa sensación. La belleza de saberte viva y creativa, de saber que le importas a alguien y que ello es la fuerza que te empuja a seguir día tras día, para mejorar, para creer en ti misma. La fuerza para poder decir estoy en mi hogar, MI DULCE HOGAR.
(KANET)